HISTORIA Y ORIGEN DEL CANARIO DOMESTICO

Todas las variedades de canarios que se conocen en la actualidad proceden directa o indirectamente del canario silvestre procedente de las Islas Canarias o están relacionados con mutaciones realizadas con canarios silvestres. Solo por nombrar un ejemplo, el canario rojo y todas las gamas que incluyan rojo son procedentes del cruce de un canario silvestre con un cardenalito de Venezuela.

En la antigüedad las islas canarias eran bien conocidas por el comercio que otros países practicaban con ellos. Más adelante, las rutas de estos comercios se fueron perdiendo hasta quedar prácticamente olvidadas, hasta que a principios del siglo XV se produce un verdadero redescubrimiento de las islas.

En 1402 el navegante francés JUAN señor de BETHENCOURT ofreció como regalo un pequeño pajarillo enjaulado de color verde parduzco al rey ENRIQUE III de Castilla para solicitarle su protección y ayuda.

Los nativos tenía la costumbre de capturar y enjaular a estos pajarillos de color verde y estupendo canto, para deleitarse con éste canto que llamó la atención de los conquistadores. El canario silvestre no puede competir en belleza de color con otros muchos pájaros insulares, pero desde luego es un auténtico campeón en lo que a canto se refiere.

Durante el siglo XV, el canario fue un ave de lujo presente en todas las cortes europeas.

A primeros del siglo XVI se habían formado ya las primeras organizaciones de criadores. A partir de ese momento deja de dependerse exclusivamente de la caza de esta especie cobrando una importancia primordial la reproducción y la cría en cautividad de esta especie.

Los primeros que consiguieron la cría en cautividad fueron los monjes españoles que solo se desprendían de los ejemplares machos obteniendo así el monopolio del comercio durante casi 100 años.

En el año 1550 aparecieron las primeras hembras en Italia, rompiéndose así el monopolio eclesiástico que se había mantenido hasta entonces. En algunos de estos viajes hacia Italia, puede que algún criador recibiera una hembra en lugar de un macho. En manos de un criador experto, bastaba una hembra para iniciar una línea prospera de crianza.

Por lo tanto, el canario empezó ya a ser un ave doméstica que comenzaba a reproducirse fácilmente en cautividad.

Pronto, la burguesía se vio atraída por los altos precios que los canarios alcanzaban en el mercado y comenzaron con su cría desplazando a la nobleza y organizando prosperas industrias en Francia occidental, norte de Italia y Alemania.

La caza e importación desde las islas canarias había dejado de ser necesaria y el canario se había convertido ya en un animal domestico empezando a aflorar la aparición de nuevos colores y de diferentes formas de canto y plumaje.

Lo probado es que la historia de la cría en cautividad del canario casi supera ya los 500 años sin contar que los pobladores de las islas canarias ya los mantenían en cautividad deleitándose con su canto y belleza reconociendo todas las variedades repartidas por el mundo al canario silvestre de las islas Canarias como su antecesor.